10 dic 2010

INFORMACIÓN LEVANTE EMV: 09/12/2010

Nuevo hospital

Pediatría, junto a enfermos psiquiátricos en la nueva Fe

Un centenar de médicos advierte de las "graves limitaciones" arquitectónicas para la atención infantil

PILAR G. DEL BURGO VALENCIA Más de un centenar de pediatras del hospital Infantil La Fe han avalado con su firma un escrito en el que lamentan las "graves limitaciones" que la estructura arquitectónica del nuevo hospital La Fe impondrá a la asistencia integral pediátrica que en la actualidad prestan en el hospital Infantil de la Avenida de Campanar.
Los pediatras han emitido un comunicado para explicar las razones de su descontento. Entre las "graves limitaciones", destacan la reducción de más del 50% de las camas pediátricas actuales, y la falta de circuitos asistenciales independientes de niños y adultos.
Otra de las quejas de los especialistas alude a la carencia de estructuras básicas de atención a los niños en el área de urgencias y en las de hospitalización, así como la ausencia de espacios específicos para unidades especiales, como la Unidad de Trasplantes.
Se quejan los pediatras hospitalarios de que tendrán que compartir salas de trabajo y docencia con otras áreas asistenciales de adultos por la falta de previsión de las mismas y critican la inapropiada ubicación del área pediátrica, adyacente al área de psiquiatría de adultos.
En el escrito que en tan solo 24 horas firmaron 110 pediatras del hospital La Fe, los especialistas destacan la "inadecuada dimensión de los espacios en las áreas de asistencia ambulatoria y de hospitalización, por citar solo unas cuantas".
"Los efectos que estas deficiencias pueden producir en la calidad de la asistencia prestada, especialmente en el confort del niño y de sus familiares y la eficiencia en el asistencia, han alarmado a los profesionales que trabajan o han trabajado en el hospital Infantil La Fe desde su creación", según expresó la presidenta de la Asociación en Defensa del Hospital Infantil La Fe, Isabel Zamora.
La portavoz de esta organización indicó que "sin haber dejado de responder a las consultas realizadas por los responsables del desarrollo del nuevo hospital y conscientes de la responsabilidad ética que conlleva el conocimiento de estas deficiencias, necesariamente subsanables, y acuciados por el reducido tiempo disponible constituyeron esta asociación (el 18 de diciembre de 2008) de la que ya forman parte 298 pediatras de la Comunitat Valenciana, la mayoría del propio hospital Infantil La Fe.
Los objetivos de la entidad asociativa son defender el mantenimiento de un hospital infantil de referencia en el ámbito de la Comunitat Valenciana, "tal como ha venido siendo el Hospital Infantil La Fe de Valencia".
En segundo lugar, la asociación propugna defender la máxima calidad asistencial a partir de una atención pediátrica "necesariamente diferenciada de la atención del paciente adulto tanto en la vertiente funcional como estructural".
La tercera reivindicación que plantean como organización es mantener y promover las especialidades pediátricas médicas y quirúrgicas, "con el fin de ofrecer la mejor asistencia a las distintas patologías específicas del niño y del adolescente, especialidades que además -agregan- son imprescindibles para la adecuada formación de los futuros pediatras".
Los especialistas lamentan que el Hospital Infantil pasará a denominarse Pabellón Infantil, lo que entraña una pérdida progresiva de autonomía y posibilidades de crecimiento que había en las áreas específicas de pediatría y de especialidades quirúrgicas. Algunos de los servicios afectados serán Salud Mental Infantil, Ortopedia y Traumatología Infantil, Otorrinolaringología Infantil, Urología Infantil...
"La pediatría del nuevo hospital La Fe se estructurará como un servicio más dentro de un hospital general, compartiendo servicios que desde su creación han sido propios y han permitido la atención integral del niño", agrega la presidenta.
Los especialistas afirman que esta decisión de estructurar la atención infantil como una más dentro del edificio, conllevará la pérdida irremediable del único hospital pediátrico que hay en la Comunitat Valenciana.

9 dic 2010

CONVOCATÒRIA CONCENTRACIÓ DILLUNS 13/12/10

El proper dilluns, dia 13/12/2010, a les 08:30 hores, està convocada una CONCENTRACIÓ a les escales d'entrada de l'HOSPITAL INFANTIL LA FE. ¡Acudiu!


El próximo lunes, día 13/12/2010, a las 08:30 horas, está convocada una CONCENTRACIÓN en las escaleras de entrada al HOSPITAL INFANTIL LA FE. ¡Acudid!

ADEHI

8 dic 2010

Información en "El País" 08/12/2010.

El País. 08/12/10.

LOS PROBLEMAS DEL MAYOR TRASLADO HOSPITALARIO

El servicio de pediatría critica la organización de La Fe

La OMS defiende un espacio propio para niños hospitalizados

PABLO FERRI - Valencia - 08/12/2010

Los responsables de pediatría del hospital La Fe de Valencia se reunieron ayer con el gerente del centro, Melchor Hoyos, para exponerle sus críticas sobre la manera en que se piensa organizar el servicio una vez se traslade a las nuevas instalaciones del hospital en el barrio de Malilla. La principal queja atañe a la pérdida de un espacio independiente para pediatría, un pabellón dedicado exclusivamente a los pacientes infantiles como ocurría hasta ahora en el viejo hospital de Campanar. En el centro nuevo, inaugurado la semana pasada, el área de atención infantil funcionará en la segunda planta de la torre dos, junto a la unidad de trastornos alimentarios del área de psiquiatría y la de transplantes. "No se trata de un hospital infantil como nos quieren vender", censuraba ayer Isabel Zamora, jefa del servicio de Nefrología infantil. "Ahora será un pasillo larguísimo dentro de un hospital gigantesco, con menos consultas externas, menos camas y los servicios más desperdigados", añadió. El área de infantil se muda al nuevo complejo en un mes.

Además de perder un espacio propio, los responsables de pediatría tampoco comparten la decisión del hospital de integrar servicios infantiles en unidades de adultos.

Por poner un ejemplo, el hospital infantil ofrecía hasta ahora un servicio de cardiología exclusivamente para niños, la unidad de hemodinámica. En el traslado, esta unidad, que entre otras cosas se encarga de la implantación de catéteres, quedará integrada en la de adultos. Esto implica que el personal de enfermería que la atienda tratará tanto a niños como a mayores, cosa que ocurrirá también con otros servicios que cerrarán franquicia en el area de pediatría para integrarse en la unidad general. Es el caso del hospital de día o la unidad de radiología. "Obviamente, no es lo mismo tratar a un niño que a un adulto", matizó la responsable de nefrología infantil, Isabel Zamora. No lo dice ella, lo dice el Parlamento Europeo en la Carta Europea de los Niños Hospitalizados aprobada en mayo de 1986 bajo la recomendación de la OMS: El niño tiene derecho "a ser hospitalizado junto a otros niños, evitando todo lo posible su hospitalización entre adultos".

Zamora y sus colegas del hospital infantil (los jefes de las secciones de oncología, urgencias, endocrinología, cardiología o neonatología, entre otros) mantuvieron ayer una reunión con el gerente del centro, Melchor Hoyos. Le trasladaron sus quejas y se comprometieron a ponerlas por escrito para volver a reunirse en 10 días. La dirección pretende encauzar las críticas dentro de lo posible, esto es, practicar los cambios que los profesionales estimen necesarios sin tocar la arquitectura del complejo o la estructura organizativa básica. Es decir, que están abiertos a negociar la configuración del área de pediatría, pero bajo ningún concepto la Consejería de Sanidad, que dirige Manuel Cervera, se planteará la construcción de un edificio independiente o cambios organizativos profundos. Hoyos argumentó tras la reunión que sí, que "el área de Infantil es la más afectada por el cambio de modelo", pero que piensa que las dudas obedecen a cierto "miedo" o "incertidumbre". "Yo creo", reflexionó, "que muchos de los casos que parecen incoherentes no lo van a ser finalmente. Es verdad que ahora el pabellón infantil es una caja de cerillas y está todo muy cerca. Y vale que en Malilla estará todo un poco más lejos, pero...".

Los trabajadores de pediatría han insistido en la pérdida del espacio propio. "Hasta ahora un niño entraba en el pabellón y no tenía que ver adultos. Se encontraba un entorno amable y familiar y todo estaba cerca", critica Zamora. "Ahora no", añade, "ahora muchos servicios [como el de hemodinámica pediátrica comentado antes] están integrados en unidades de adultos y están más lejos de nuestra zona o de cuidados intensivos". "El servicio, obviamente, se va a resentir", asume. Otro ejemplo: cuando la doctora Zamora se traslade al nuevo hospital, la unidad de hemodiálisis pediátrica formará parte de la de adultos, por lo que tendrá que andar 850 metros entre pediatría y la torre seis del complejo.

Además de las distancias, la falta de auxiliares de enfermería especializados en infantil y la pérdida de un espacio propio con todos los servicios a tiro de piedra, pediatría critica que tienen menos camas y consultas externas. "Y el control de enfermería estará al final del pasillo", recuerda Zamora. En el pabellón infantil, las habitaciones lo rodeaban.

19 jul 2010

PROMESAS INCUMPLIDAS

Nota desprès de visitar l’hospital La Fe de Malilla (La nova Fe)
Ja feia temps que no escrivíem cap cosa a aquesta pàgina i pensem que tots vosaltres, tots els que ens heu donat suport mereixeu estar informats .
Ningú no ens ha convençut que un hospital infantil no siga necessari al nostre país. El que passa és que em vist que de cap manera van a construir-ne un a hores d’ara. Ens van prometre una independència funcional i ens van encomanar treballar per tal d’organitzar el nou organigrama. Diversos esdeveniments succeïts als últims mesos però, ens han obert els ulls. Tindrem un servei o àrea de pediatria independent i moltes coses compartides amb els adults. L’abast de les actuals especialitats pediàtriques no sabem com quedarà. Companys capdavanters en la lluita per l’hospital infantil dins d’aquesta associació (ADEHI) han decidit jubilar-se, malgrat la il•lusió i dedicació que estaven posant en la defensa de l’Infantil. Ningú dels directius no els ha animat a romandre.
Avui hem tingut l’avinentesa de visitar les obres del nou hospital. Mai no hi havíem estat. El lloc a conèixer per tal de preparar el trasllat era l’hospital de dia. Hem tornat decebuts, trists, indignats i estabornits. Nosaltres sabíem que la distribució no semblava gens a la que haurien desitjat i hauríem considerat idònia i funcional. Tot i això, la visita al lloc ha sigut traumatitzant: “l’hospital de dia de xiquets és xicotet, amb uns recursos inferiors al actuals, fosc, molt fosc, orientat a l’oest i ple d’ envasos”. Sembla una cau i potser quan es farà la separació prevista en 2 àrees (1 separada per als malalts immunosuprimits com cal) semblarà un trist minilaberint. “Des del control d’infermeria no es podran veure els xiquets, si més no les seues cares”.
Nosaltres havien advertit mil vegades, des de fa temps la convinença de ser un espai obert, sense parets interiors. La resposta sempre ha sigut que el disseny és inamovible.
El que ha resultat més sagnant ha sigut veure els 3 hospitals de dia d’adults, contigus al nostre però amb la distribució que nosaltres hem reivindicat sempre. En són grans, diàfans i amb la distribució que hem considerat com idònia. Si mirem de nou els plànols després de visitar les obres, ens crida l’atenció aquesta diferència. Sembla que l’hospital de dia per a xiquets és un afegitó ubicat a un espai que inicialment puguera tindre un altre destí.
La nostra indignació és molt gran i ens trobem amb el dret de demanar una explicació, de demanar responsabilitats a aquest desgavell i de tractar d’evitar que els xiquets tinguen aquest tracte de segona classe en un futur molt pròxim.


Nota después de visitar el nuevo hospital La Fe de Malilla
Hace tiempo que no escribimos en esta página y hemos pensado que todos los que nos habéis dado vuestro apoyo mereceis una explicación.
Nadie nos ha convencido de que un hospital Infantil no sea una necesidad en nuestra comunidad, pero sí de que a pesar de nuestra lucha, la edificación era inamobible. Se nos prometió una independencia funcional, es decir que toda la atención médico-quirúrgica del niño estaría en manos de especialistas pediátricos. Debíamos trabajar para dearrollar todo el organigrama y a ello nos dedicamos. Sin embargo, esto también ha quedado en agua de borrajas. Tendremos un espacio físico para niños y pediatras, pero el alcance de todas las especialidades pediátricas que ahora existen, no sabemos en el futuro cual será. Compañeros pioneros en la lucha por el hospital infantil dentro de esta asociación (ADEHI) han decidido jubilarse, a pesar de la ilusión y dedicación que pusieron en la defensa del Infantil. Ningún directivo les ha animado a permanecer.
Hoy hemos tenido la oportunidad de visitar las obras del nuevo hospital. Debíamos conocer el “hospital de día” para empezar a trabajar en la organización del traslado. Hemos vuelto decepcionados, tristes, indignados y sorprendidos. Sabíamos que la distribución no era la que desde hace tiempo estamos reivindicando por considerarla idónea y funcional. A pesar de ello la decepción al verlo al natural ha sido enorme. Veníamos de ver parte del H. de día de adultos (3 áreas contíguas) que tiene precisamente la distribución que creemos adecuada, es diáfano y muy luminoso y hemos entrado en el pediátrico donde hemos encontrado todo lo contrario. “El hospital de día pediátrico es muy pequeño, lleno de tabiques internos y muy oscuro”. Casi parece una cueva y cuando se divida en 2 áreas, lo que es mandatario (para separar los inmunodeprimidos) es posible que parezca un mini-laberinto oscuro. “Desde el control de enfermería no se verán los niños, al menos sus caritas.
El contraste con el gran hospital de adultos ha sido espeluznante y si tras la visita volvemos a mirar los planos, es inexplicable. No puede ser tan diferente y tan inadecuado. Sólo encontramos como explicación, que dicha área tuviese inicialmente otro destino.
Estamos indignados y pedimos una explicación así cómo saber quien es el responsable de este desastre. Debemos solicitar una reconsideración, un cambio, para evitar que los niños tengan un trato inadecuado en la nueva fe.

23 oct 2009

INAUGURACIÓN Y DESPEDIDA: INSÓLITO. ¿POR QUÉ?


CARTAS AL DIRECTOR Acta Pediátrica Española 2009; 67(8): 405


Despedida al Hospital Infantil «La Fe» de Valencia

S. Ruiz Company
Ex Jefe del Departamento de Cirugía Pediátrica. Hospital Infantil «La Fe». Valencia
Title: Goodbye to the Pediatric Hospital La Fe, in Valencia

Sr. Director:
Hace poco más de cien años, en España, la pediatría dio sus
primeros pasos al independizarse de la asignatura «Enfermedades
de la mujer, partos y niños». Poco a poco aparecieron
eminentes pediatras que terminaron por consolidarla. En el año
1867 se creó en Barcelona el primer hospital infantil, el de
«Sant Joan de Déu». Años más tarde, en 1879, se fundó el
«Hospital del Niño Jesús» en Madrid.
En otros países pronto se vio la necesidad de crear hospitales
infantiles donde los niños fueran atendidos de forma integral
y adecuada a sus necesidades, separados totalmente de
los adultos. En España no fue hasta la década de los sesenta,
gracias a las gestiones de los pediatras, cuando la Seguridad
Social fue creando una red muy importante de hospitales pediátricos.
En Valencia, el Hospital Infantil «La Fe» se inauguró en enero
de 1971, y a lo largo de los años ha ido creciendo en todos los
sentidos, teniendo cada vez más prestigio y siendo referente
nacional de algunas patologías. Aquí se han formado centenares
de residentes, y algunos están ocupando en estos momentos
puestos importantes dentro de la pediatría nacional, pero
también se ha atendido a cientos de miles de niños valencianos
y del resto de España.
Ahora, 40 años después, en que el Hospital «La Fe» se ha
quedado pequeño, se está construyendo un nuevo centro hospitalario
y, para sorpresa de toda la ciudadanía, se elimina el
hospital infantil, integrándolo dentro del complejo sanitario y
quedando sus servicios englobados en los de adultos.
¿Cuál es la razón? No lo sabemos, ya que tras esta feliz idea
no se ha consultado a las personas técnicamente preparadas.
Cuando se advierte que en otras ciudades o países se mantiene
la idea del hospital infantil, aquí en Valencia se suprime, integrándolo
al de adultos.
El colectivo profesional del hospital infantil lo ha comunicado
en repetidas ocasiones, pero no se han querido atender sus
razones y, por tanto, el beneficio del niño me temo que quedará
dañado. Me llama la atención que la Asociación Española de
Pediatría y las asociaciones de padres no hayan dicho nada al
respecto, y se vanaglorien de defender al niño. No lo entiendo,
pues ahora es cuando deberían demostrarlo.
Parece que las personas que han tomado esta decisión, nacieron
ya como adultos, que no pasaron por la niñez y no tienen
ni hijos ni familiares niños, pues estoy seguro de que si esta
idea se la expusieran a sus familiares o allegados, les dirían
que es una barbaridad.
Yo viví el nacimiento del Hospital Infantil «La Fe» y ahora
voy a asistir a su entierro. Como se dice en estos casos,
¡con lo joven y bueno que era, es una lástima!

7 sept 2009

SANIDAD PÚBLICA: ¿EFICIENCIA O CALIDAD?

La mayor parte de los profesionales del Hospital Infantil La Fe de Valencia ha formado una Asociación en Defensa de este hospital pediátrico, preocupados por el deterioro que sufrirá la calidad asistencial de los niños en el nuevo Hospital Universitario La Fe, que pronto entrará en funcionamiento, si no se modifica su previsible organización asistencial.
Igual que otros hospitales de referencia en España, el Infantil de la Fe ha funcionado desde su creación en 1970 como una unidad autónoma e independiente del resto del complejo sanitario, en la que se congregan las distintas especialidades centradas en el niño, un tipo de paciente bien diferente del adulto. El niño no es un adulto pequeño, requiere una peculiar atención por parte de los distintos especialistas, que deben trabajar bien articulados entre sí para poder prestarle una asistencia integral.
Sin embargo, la configuración de la nueva Fe disuelve la unidad e independencia de los circuitos asistenciales, mezcla a los niños con los adultos, y no arbitra un lugar para atender a los niños en el área de urgencias y en las zonas hospitalarias ni tampoco espacios para unidades especiales. ¿Qué razones se aducen para justificar esta dispersión? Dos al menos son usuales -la creciente especialización de la sanidad y el triunfo de la demanda de eficiencia sobre la de calidad-, pero las dos requieren una cuidadosa revisión.
En lo que hace a la primera, sin duda la especialización supone un progreso en la asistencia, pero siempre que se articule de tal modo que no rompa la unidad de la atención integral. No hay enfermedades, sino enfermos, cada uno con su peculiar configuración.
Y en lo que se refiere a la fiebre de la eficiencia, es un problema que venimos arrastrando desde hace más de tres décadas, cuando el gasto sanitario empezó a incrementarse prodigiosamente al cobrar fuerza el Estado social y surgieron problemas de justicia en la distribución de los recursos sanitarios.
Nació entonces esa rama de la economía, hoy floreciente, la Economía de la Salud, que introduce en la sanidad la racionalidad económica, el análisis "coste / beneficio", para racionalizar el gasto. Con ello, en los centros sanitarios públicos empezaron a darse cita tres tipos de protagonistas, amén de los pacientes: los profesionales sanitarios, preocupados por el bien del paciente cuando son buenos profesionales; los gerentes, empeñados en la eficiencia en la gestión de los recursos, y las Administraciones públicas, que nombran a los gerentes y les exigen esa anhelada eficiencia, medible en dinero y en actuaciones que generen votos.
La cuestión es muy compleja. Sin duda, la eficiencia es una buena cosa, es preciso optimizar los recursos, que son siempre escasos, y el despilfarro es inmoral. Y es importante que la sanidad pública sea eficiente, porque no es verdad, como suele creerse, que lo público es ineficiente por necesidad, mientras que lo privado derrocha eficiencia y eficacia: la crisis económica que seguimos padeciendo ha venido de un sector privado irresponsable, ambicioso e incompetente.
Pero también el sector público ha de ser eficiente, siempre que compagine eficiencia y equidad, y, sobre todo, siempre que mantenga la calidad de la atención sanitaria. La rentabilidad monetaria jamás puede ir en detrimento de la calidad, el incremento de la especialización no puede llevar a perder la visión integral del paciente, en este caso, del niño con sus peculiaridades.
Con tantos protagonistas en el mundo sanitario (el profesional, el gerente y el político) conviene no olvidar lo obvio, las verdades de Perogrullo: que las metas de la sanidad, las que le dan sentido y legitimidad social, consisten en prevenir la enfermedad, curar lo que puede ser curado con los medios disponibles, cuidar lo que no se puede curar y ayudar a morir en paz. Esas metas han de alcanzarse en el contexto de organizaciones sanitarias, dirigidas por gerentes, dentro del marco de instituciones políticas, pero lo específico de toda esa trama es facilitar a los profesionales los medios necesarios para promover el bien del paciente. Y más en el caso del niño, particularmente inmaduro y vulnerable.
"Eficiencia" en sanidad no puede querer decir recorte del gasto sin más, ni tampoco proporcionar votos a los políticos con actuaciones que les permitan lucirse, sino optimizar los recursos humanos y económicos al servicio de la atención al paciente, integral y de calidad.
Mucho se ha hablado del médico como un "agente doble", que debe atender a la vez al bien del paciente y a la contención del gasto, cuando lo cierto es que su tarea propia es la primera. Y, sin embargo, se habla poco de que en la sanidad pública hay por el momento dos agentes -gerentes y políticos- que deberían atender a los profesionales e introducir un cuarto interlocutor, en este caso, los padres. Importa que los padres sepan qué consecuencias se seguirán para sus hijos de la configuración de los nuevos complejos sanitarios, prestar la voz a los profesionales para que puedan explicarlo, y atender a unos y otros. No hacerlo sería propio de la mala gerencia y de la mala política.

Adela Cortina. 07/09/2009

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y directora de la Fundación ÉTNOR

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